Terapia Individual


Un psicólogo, como cualquier otro profesional, tiene el deber de estar al día. Tiene que estar abierto a las nuevas corrientes, a los modelos y estrategias de intervención que van surgiendo en su campo, por supuesto, escogiendo todo aquello que demuestra ser valido a través de los diversos estudios científicos. Por otra parte, no puede cerrarse a lo que tradicionalmente ha funcionado, por eso y dentro de la corriente cognitivo conductual , nosotros, seguimos aprovechando las estrategias que han demostrado su eficacia a lo largo de los años pero, ahora, las enmarcamos en modelos novedosos más amplios y humanos (terapia de Aceptación y compromiso, Mindfulness…). Estas nuevas terapias han entrado con mucha fuerza y le dan una dirección distinta a la terapia clásica, un sentido más humano y un camino más realista y más alejado del modelo médico.

La terapia cognitivo conductual es el modelo terapéutico que cuenta con el mayor número de estudios científicos que avalan la eficacia de sus resultados.

Es una terapia completa que actúa sobre la parte cognitiva (los pensamientos), sobre la parte fisiológica – emocional y sobre el comportamiento, lo que produce resultados rápidos y duraderos en la persona.

En toda terapia tenemos dos objetivos muy claros:

1. Liberar a la persona lo más pronto posible de su sufrimiento actual.

2. Enseñarle las habilidades necesarias para afrontar con éxito nuevas situaciones problemáticas y hacerle más fuerte psicologicamente.

Una vez alcanzado el primer objetivo y tras la recuperación emocional de la persona, trabajaremos para fortalecer aquellas áreas vulnerables que la pueden predisponer a una nueva recaída.

Lo que pretendemos es que la persona se valga por sí misma para solucionar los posibles problemas que aparecen en la vida, sea independiente y pueda prescindir del psicólogo para vivir feliz.

El proceso de terapia: estructura y evolución.

1. Evaluación. Se recoge toda la información necesaria para conocer su problema. Una buena evaluación es fundamental para llevar a cabo una terapia eficaz, de ahí la importancia de esta fase que suele durar unas dos sesiones.

2. Explicación de hipótesis. Una vez el psicólogo conoce su problema, elabora una hipótesis sobre el origen de este, los factores que lo mantienen y las estrategias que se van a llevar a cabo para solucionarlo. Esta explicación detallada, que se hace a la persona, requiere una sesión.

3. Terapia. Comenzarán a aplicarse las técnicas necesarias para ir solucionando su problema. La duración de esta fase es la más variable y dependerá fundamentalmente del tipo de problema y del esfuerzo del cliente.

4. Seguimiento. Una vez alcanzado el bienestar personal, se trabajará para prevenir futuras recaídas fortaleciendo las habilidades de afrontamiento que se han enseñado en terapia.

La regularidad de las sesiones es semanal excepto en la fase de seguimiento, que se irán distanciando las sesiones hasta dar el alta definitiva. Es muy importante que sepas que, además de asistir a la sesión, llevarás ‘tareas para casa’, con ellas conseguiremos fortalecer e interiorizar más las técnicas y habilidades que se han aprendido en terapia, así tu mejoría será más rápida y la terapia más corta.

En todo momento el psicólogo te tendrá informado de lo que se está haciendo en terapia, sabiendo lo que haces y para qué tu motivación será mayor y la relación profesional entre ambos más colaborativa.